
Normalmente la pintura se renueva cada
3 o 4 años, esta frecuencia dependerá
del deterioro de la misma. En el momento
de elegir el tipo de pintura y el color también
es importante fijarnos en las tendencias
decorativas de nuestra vivienda.
Si el estilo es rústico, nos decantaremos
por tonos cálidos, naturales, el recuerdo de
la tierra, la madera, la hierba…
Si por el contrario nuestro hogar es más
urbano, los colores más fríos y sencillos
deben estar presentes en nuestras estancias.
Para las casas de estilo romántico
las tonalidades se mueven entre los
tonos pastel, suaves, delicados y luminosos.
Los colores más divertidos, frescos y vivos están reservados para casas más dinámicas y juveniles.
No todas las viviendas tienen las mismas características ni son igual de luminosas.